Odisea en el Villicum: el descuido hacia los hinchas sanjuaninos

Una fecha que debería haberse vivido con ilusión, resultó ser un pesar para muchos hinchas que padecieron la desorganización.

El 10 de julio pasado, y después de 28 años sin ganar un título, por fin la Selección Argentina nos dio una alegría. Salimos campeones de América en el Maracaná y nada más y nada menos que frente a Brasil. 

En una época dolorosa para todo el mundo, y más para el pueblo argentino, azotado por la crisis económica y  sanitaria, una alegría como esta desató una locura total: todos nos subimos a la Scaloneta.

Luego de tal algarabía, hace aproximadamente un mes, nos enterábamos que Argentina iba a jugar un partido clave frente a Brasil en San Juan por las Eliminatorias de Qatar 2022.

Sabíamos que se iba a generar una locura por conseguir una entrada. Sin embargo, hay algo que no imaginábamos: el sacrificio que íbamos a tener que conseguir ese tan preciado pase.

Nos enteramos que la venta iba a ser en el Autódromo el Villicum, un lugar de difícil acceso y que, claramente, no cumple con las características que una boletería debe tener. Desde el momento cero el plan era, como mínimo, raro. La fila, o el «acampe», que se habilitaba 12 horas antes, las dos entradas por persona, la venta durante un día laboral a las 9 de la mañana… 

La venta pasó de ser un plan insólito a una especie de carnicería en la cual sobrevivía el más fuerte, el que más aptitudes físicas tenía para correr. Para quienes no estuvieron ahí, la fila comenzaba a 3 kilómetros del Autódromo, y si ibas a pie, tenías que correr para llegar con alguna chance de conseguir entradas.

Guadalupe Quiles, quien acudió al recinto con su novio y su prima, contó a La Mecha que en esos tramos de tierra que había que correr estaban plagados de pencas, piedras y vidrios que obstaculizaba la pasada. Además, declaró que a la gente no le importaba nada de nada y empujaban a niñxs, ancianxs y embarazadas. Por su parte, Francisco Storniolo, comentó que la gente trataba de ayudarse entre sí, pero que la solidaridad se terminaba cuando se abrían las vallas. 

Todxs amontonadxs, empujándose entre sí, y sin nadie que controlara las filas. Si tenías suerte, podías respirar. Con respecto a esto, Guadalupe también afirmó que una vez tuvo que pedirle a su novio que la alzara para poder respirar, ya que era tal el amontonamiento de gente que no el aire se convertía en un lujo. ¿Este es el concepto de venta de entradas de manera democrática que tienen las instituciones que nos preceden?

Sin dudas esta situación podría haberse evitado. Había muchas posibilidades: habilitación de múltiples puntos de venta, un sistema de venta online más solido, una mejor logística e infraestructura que evite las corridas, entre otras opciones que fácilmente vienen a la mente.

Otra de las falencias fue que la regla de dos entradas por persona se fue desmoronando con el correr de las horas. Mientras la policía decía que no quedaban más entradas, a las 2:30 de la madrugada en las boleterías del Villicum se vendían 4 por cabeza.

¿Qué decir de la institución policial? Luego de muchas corridas, podríamos decir que el operativo no resultó. Los efectivos no contaban con información certera siendo la única autoridad en el lugar. Difundieron versiones entrecruzadas y mentiras que dejaron correr como verdades (por ejemplo, que a las 2:30 de la madrugada ya se habían acabado las entradas). Además, Gino Blarasin, un sanjuanino que estuvo en el lugar, contó que «los policías no ayudaron mucho: no ordenaban las filas, no garantizaban la seguridad de la gente ni tampoco ayudaban a lxs que se descomponían»

Después de tanto dolor, nos merecíamos un poco de alegría. Pero el maltrato, la desorganización y las malas costumbres, sin duda quitan las ganas de todo y, una vez más, la desilusión se hace presente en el rostro de lxs hinchas. 

Hoy, y seguramente como muchos sanjuaninos, me quedo cansada por los vestigios que me dejaron las largas horas esperando por una entrada, pero por sobre todo desilusionada y enojada. Enojada, porque en un gobierno en el cual el lema es «Con todos», ayer no fue con ningunx, ni con vos ni conmigo. Ayer, fue con el interés y la conveniencia de unxs pocxs.

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