La Universidad nunca fue una isla, Encuentro de juventudes del Frente de Todos en El Palomar

¿Qué pasa cuando la política entra a la universidad? ¿Puede nuestra casa de altos estudios pensarse fuera de la política? Un acto político en El Palomar reaviva esos interrogantes y parece afirmar que la universidad nunca fue una isla.

El sábado 30 de octubre pasado, el gimnasio Norberto Ambrosini del predio El Palomar, de la UNSJ, fue llenado por el repique de bombos y redoblantes que una multitud de jóvenes hacían sonar, colocando sus  dedos en “V”. 

Se trató de un encuentro de Jóvenes del Frente de Todos en apoyo al gobernador Sergio Uñac y sus candidatos para las elecciones legislativas del próximo 14 de noviembre. La Universidad salía del letargo pandémico, del vacío de gente, del murmullo de las paredes, llenando un estadio de jóvenes peronistas. 

El #EncuentroDeJuventudes dividió a lxs jóvenes en comisiones (Educación, Salud, Deportes, Trabajo y Empleabilidad, Género, Cultura y Medio Ambiente) y desde lo intercambiado en las mismas se elevaron síntesis programáticas con el objetivo de marcar la agenda de la dirigencia.

Alrededor de las 18hs se hizo presente el gobernador Sergio Uñac, junto al intendente de la Capital, Emilio Baistrocchi, la ministra de Gobierno y candidata a diputada nacional, Fabiola Aubone, la subsecretaria de Promoción de la Actividad Científica y Tecnológica y candidata a diputada suplente, Marita Benavente, el subsecretario de la Unidad Gobernación y candidato a diputado, Luis Rueda, el diputado nacional y candidato Walberto Allende, entre otros candidatos y funcionarios.  

El primero en tomar la palabra fue el rector de la Universidad Nacional de San Juan, Tadeo Berenguer, quien en primer lugar destacó que “la universidad debe formar ciudadanos y es lo que estamos haciendo. Hacemos ciencia, tecnología, para el desarrollo y el futuro, y los jóvenes son el futuro”, poniendo en valor la necesidad de que la Universidad genere espacios de discusión política, además de académicas, como el Congreso de Geología que se realizaba simultáneamente. “Sabemos que hay gente enojada porque hemos prestado este espacio para una actividad política, pero este espacio fue pedido formalmente y lo podría haber hecho cualquier espacio político, es de todos, cualquiera puede solicitarlo”, resaltó el Rector. 

Luego, tres mujeres representantes de las juventudes peronistas que allí se habían congregado, leyeron el comunicado en nombre de los y las jóvenes congregados. Luego,  tuvieron lugar los discursos de los candidatos y candidatas. El final fue coronado con una oratoria encendida en la que  un ronco Sergio Uñac, habló con la intención de ganar el corazón de lxs jóvenes de San Juan. 

Quisiera detenerme en la importancia vital de haber desarrollado el acto político en la Universidad. En otra oportunidad en este mismo medio, hemos reflexionado sobre la pérdida que la virtualidad representaba en relación a la construcción de comunidad, sobre lo que estaba en juego en relación a la virtualización de la Educación Superior. Pero lo que sucedió el sábado en El Palomar, adquiere características de un acontecimiento político de gran magnitud que recupera a la universidad como legítimo lugar de discusión política. 

El rector hablando de la importancia de brindar los espacios que la sociedad demanda, parece estar iniciando algo que no sucedía desde hace muchísimos años. El acontecimiento de mayor densidad política en los últimos tiempos había sido la toma de algunos establecimientos, en relación con otras tomas de universidades nacionales en todo el territorio argentino, para resistir el neoliberalismo macrista y sus pretensiones arancelarias allá por el año 2018. Sin embargo, un acto político partidario dentro de un espacio universitario era algo, que al menos para quien escribe, resultaba impensable. 

La Universidad que venía de romper relaciones institucionales con el gobierno de la provincia (recordemos unas horas de tensión entre el gobernador y el exrector Oscar Nasisi por información respecto a los casos de Covid difundida por un grupo de investigadores de la UNSJ), a través de un decreto que volvía Universidad y Provincia, dos desconocidos en el asiento del bondi, volvió a restaurar un vínculo con el gobierno provincial y se transformó en sede de un acto de campaña multitudinario. 

Si la Universidad no es una isla impoluta, desvinculada de los aconteceres y el barro de la historia, llenarla de jóvenes militantes de causas populares, es el primer paso para asumir la situación. Muchas veces escuchamos como eslogan: “Que la universidad se pinte de pueblo”, bueno, eso sucedió el sábado 30 de octubre en El Palomar, precisamente en el gimnasio Ambrosini. 

Por eso hay quienes están enojados y no serán pocos. De hecho  el candidato de “Consenso Ischihualasto”, Marcelo Arancibia, desde una concepción que niega la transversalidad de la política en la universidad, presentó una denuncia en el Rectorado de la Universidad Nacional de San Juan contra Tadeo Berenguer y Analía Ponce, rector y vice de la UNSJ, por realizar una actividad proselitista a favor del Frente de Todos en el complejo deportivo «El Palomar». Esta denuncia representa una concepción estanca tanto de la universidad, como un espacio ajeno a la política, como de la política partidaria, como un escenario que no debería pisar las universidades. Pero fundamentalmente es una ofensa la militancia estudiantil y su compromiso político. Arancibia deja claro que cree que los jóvenes, sólo pueden ser educados. 

El enojo, al menos en opinión de quien escribe, es el primer síntoma positivo del quehacer de una gestión universitaria que tiene como objetivo cortar la indiferencia entre política y universidad, y reconstruir los tejidos sociales dañados por la pandemia del COVID 19 y el daño macrista. Si ladran Sancho, señal que cabalgamos.

El acto del 30 de octubre tuvo la potencialidad de ser el inicio de una reconstrucción paulatina y larga que la Universidad parece estar asumiendo. También fue una  viva demostración de cómo las instituciones se sostienen con el trabajo continuo de personas comprometidas,  y una señal sobre el cambio que implica un joven militante en lugar de un viejo conservador, en la Secretaría de Bienestar Universitario.

El sábado pasado hubo jóvenes que por primera vez se acercaron a un espacio universitario y lo sintieron su casa. Hubo quienes volvimos a descubrir la casa como un lugar válido para la discusión política. Ahora resta el desafío de dar continuidad a estos eventos y que no resulte un acontecimiento aislado, pues la universidad nunca fue una isla.

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